El problema no es el tráfico, es lo que pasa después
La mayoría de las tiendas no tiene un problema de visitas. Tiene un problema de conversión: gente que entra, mira, duda y se va. En la sala de ventas eso se ve como clientes recorriendo pasillos sin encontrar a nadie que los ayude. En el sitio web se ve como carritos abandonados y sesiones de dos minutos que no terminan en nada.
En ambos casos la causa suele ser la misma: en el momento exacto en que el cliente tenía una duda, no había nadie disponible para responderla. Un vendedor bueno resuelve eso en persona, pero no puede estar en todos los pasillos a la vez, y de noche o el domingo simplemente no está.